lunes, 7 de agosto de 2017

¿LA DIETA QUE HACE JULANITA O PEPITO FUNCIONA PARA MI?



Frecuentemente me preguntan si un mismo plan de alimentación  sirve  para otro miembro de la familia o si le servirá a un conocido suyo que necesita bajar de peso o presenta  la  misma condición de salud/enfermedad.
Bueno pues  le digo que aunque les parezca  lo más de simple, la alimentación y nutrición es un proceso complejo.
¿Por qué?
Porque existen unas leyes de alimentación saludable y unas recomendaciones   para cada ciclo biológico, es decir hay necesidades específicas y  diferenciales entre cada grupo (lactante, infante, adolescente, adulto, embarazo, lactancia, ancianidad), pero además se deben considerar otros aspectos como  el estado nutricional, hábitos, gustos, capacidad económica, disponibilidad de alimentos, la relación con el alimento entre otros aspectos. Y cuando hablamos de tratamiento nutricional la situación se torna más compleja, ya que es necesario   integrar  aspectos propios de la enfermedad  y del individuo.
Escucho a muchas personas  decir que ya no van al médico porque ya saben que pastilla les va a recetar y están cansados de lo mismo. Bueno pues  hacer la  “dieta” que hace  Pepito o Julanita   equivale a  “más de lo mismo”; esto seguramente no le  funcionará a usted a largo plazo.
Y es que aplicar tratamientos generalizados para abordar una condición de salud, es limitarse a una   perspectiva dual: a la de las características intrínsecas de la enfermedad y  a las del fármaco o alimentos en el caso del tratamiento nutricional, olvidándose del individuo. Este enfoque simplista es  frecuentemente paliativo, de bajo seguimiento o  cumplimiento, porque no se dirige  a  la causa, sino al síntoma. La causa de una enfermedad es  multifactorial: en ella intervienen  factores  orgánicos, psicológicos, sociales y algo más.
La enfermedad afecta a las personas de diferente manera: nuestros  genes y medio ambiente (incluye alimentos) interactúan en doble vía en forma única.
Nuestro imprinter metabólico es diferente al de pepito y al de  julanita.
En los tratamientos individualizados  incluso se debe considerar si el  individuo está preparado para hacer los cambios de inmediato o  necesita apoyo para hacer cambios graduales.
Dicho esto, respondo al interrogante inicialmente planteado:

“Los planes de alimentación para personas saludables y personas con condiciones de salud alteradas deben ser individualizados e integrales, específicos para usted, porque usted es un ser único, usted no es pepito ni julanita”

martes, 23 de mayo de 2017

INDIFERENTE, DISTRAÍDO O ES CIUDADANO DE                                  MARTE ?                                                                                                                  


El medio ambiente es como el útero materno, indispensable para la vida, es nuestra casa que nos ofrece resguardo, es nuestro fuente de alimento y agua, es el aire que respiramos ahhh, es el espacio en el que podemos expresar nuestro "ser y estar", incluso somos el mismo ambiente, es decir nos estamos destruyendo a nosotros mismos. La especie humana debe hacer uso de ese privilegio de poder pensar y crear para interactuar en armonía con los demás elementos que conforman el planeta. No mas excusas! porque tan indiferentes? Por qué tan distraídos? No se trata de pre-ocuparse, se trata de ocuparse, hacerse cargo, no le tiremos la pelota a los demás, somos todos los que tenemos que cambiar la forma en que nos venimos relacionando con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con nuestra madre tierra.
Nuevas corrientes hablan de la agricultura regenerativa como una opción mas amable con el ambiente, apoyemos e incentivemos esta propuesta desde las universidades y sus facultades de agronomía, desde los organismos gubernamentales competentes, y nosotros como consumidores.
Protejamos nuestros lagos, ríos, océanos, mantos acuíferos, evitemos los asentamientos humanos en las riveras y playas de los ríos, no tiremos la basuras al suelo, no quememos basuras, evitemos la quema y tala de bosques.
Reduzcamos los residuos (reciclaje)
Evitemos el consumismo y la comida industrializada chatarra, porque genera muchos residuos tóxicos para el ambiente y estrés para el organismo humano.
Votemos por lideres que trabajen por el cuidado del medio ambiente, apoyemos las organizaciones ambientalistas; hay gente que se toma esto en serio pero los dejamos solos. Si nos quedamos de brazos caídos, indiferentes o esperando que los demás hagan, entonces necesitaremos muy pronto un cupo para nuestra descendencia en Marte. No nos quejemos, actuemos y demos ejemplo. Antes de que sea tarde...  estoy de acuerdo contigo DiCaprio, gracias gracias por hacerse cargo.


jueves, 16 de junio de 2016

¿Tiene dificultad para  modificar sus hábitos alimentarios?




Por: Sandra Carvajal

El acto de comer es un fenómeno tan complejo como cotidiano, con el que se  satisface de forma inconsciente un conjunto de necesidades biológicas y psicosociales  que surgen  desde el mismo momento en que nacemos, desde  la primera relación con el pecho materno, y a lo largo de la vida se va estructurando y conformando hábitos y patrones  alimentarios.
El hombre come para satisfacer el hambre, una necesidad fisiológica instintiva. Esta no es aprendida y tampoco es   selectiva,  por tanto  cualquier alimento disponible es bienvenido para satisfacer  el hambre. También come para proporcionar los nutrientes que el organismo requiere para su crecimiento y desarrollo, para asegurar la reproducción,  para el mantenimiento y reparación de tejidos, órganos y sistemas. Pero el organismo no  expresa las necesidades, ni las preferencias en términos de nutrientes: “hola, en este momento necesito glucosa y calcio”,  tampoco dice “voy a merendar con mis amigos un complejo B”, o “tengo ansiedad de triptófano”, o “para la fiesta vamos a ofrecer omega 3 y  H2O” etc. simplemente porque no podemos detectar estos compuestos ni sus cualidades en los alimentos. Dicho de esta manera solo son sustancias comestibles, no son comida y deben ser interpretadas de forma intelectual.  Si el ser humano organizara sus comidas en función de sus necesidades biológicas, entonces la curva de prevalencia de enfermedades crónicas degenerativas sería insignificante. Pero ... resulta que comer es uno de los grandes placeres de la vida, el hombre come lo que le gusta. Las preferencias alimentarias no obedecen un mandato fisiológico.  Aunque hay una tendencia innata por el sabor dulce, y los alimentos tienen sus propias cualidades apetitivas, las preferencias  alimentarias difieren entre una y otra persona, lo que puede ser agradable para uno, no necesariamente lo es para el otro. El apetito se construye a través de la interacción con el entorno. Desde la primera experiencia con el alimento, las señales de placer se almacenan. Los recuerdos de ese placer vivido en el pasado, conducen a buscar de nuevo la recompensa, aun en ausencia de hambre. Cuando el placer es el factor dominante en la elección de lo que comemos, entonces hay un alto riesgo de que se convierta en adicción, tal cual como cualquier otra adicción, puesto que las señales bioquímicas actúan sobre los mismos receptores dopaminérgicos a nivel del hipotálamo. Además el acto de comer también  está condicionado a satisfacer necesidades psicosociales: se come por estrés,  por depresión, para celebrar, para subir la autoestima, para socializar,  como expresión de prestigio,  posición social, riqueza y poder, por costumbre… etc. porque en cada evento la comida tiene un lenguaje previamente creado. Cuando predominan los aspectos psicosociales, fácilmente se puede incurrir en transgresiones alimentarias. Así como no es saludable que la alimentación quede  librada al  instinto, a las costumbres y al placer   exclusivamente,   pues  no  siempre   éstos  podrían servir   de base  para  efectuar una  selección de los alimentos  capaces  de cubrir todas  las  exigencias   del organismo; tampoco es  bueno que la comida no produzca placer, así como tampoco es bueno desprenderse completamente de la tradición. Se debe establecer un puente entre lo uno y lo otro buscando el equilibrio.

La forma en que nuestra biología se interrelaciona con  todos estos factores, determina qué comemos, cuándo, cuánto, dónde y  traduce muchos significados.  El acto de  comer entonces es  un fenómeno biopsicosocial, comer es tan trascendente para el hombre como la vida misma y por eso cuando se trata de modificarlo tiene gran relevancia. Los hábitos alimentarios no son fáciles de  modificar, sin embargo, pueden ser reaprendidos. Uno de los primeros pasos es  desautomatizar  el proceso y hacerlo consciente: ¿realmente tengo hambre? ¿Tengo deseos de comer  específicamente esto o aquello? o es que tengo tristeza, aburrimiento, estrés, ansiedad y comer es la forma de descargar estas emociones?  ¿Qué es lo que hay detrás del impulso que me mueve a comer? ¿Estoy atendiendo las señales de saciedad?  No es necesario realizar grandes procesos mentales ni le tomará horas de introspección  para obtener la respuesta. Solo detenerse y darle su debida atención.

Alimentarse bien  no implica  morir de hambre,  ni vivir de dieta en dieta, implica más bien abrir la mente a disfrutar de un universo de posibilidades, aprender a sentir placer con el autocontrol, aprender a amarse a usted mismo. Alimentarse adecuadamente hace parte de un estilo de vida, en el que usted como  protagonista toma las mejores decisiones para su bienestar integral.